Porqué nos gusta tomar riesgos
Tomar riesgos y concretamente practicar deportes extremos depende mucho del carácter de la persona. Las hay más o menos atrevidas y aunque se puede llegar a tener breves momentos de éxtasis, en la mayorÃa de los casos realmente extremos, la persona no suele repetir la experiencia.
Hablamos ahora de los que sà repiten experiencias en las que corren grandes riesgos, una y otra vez, casi como adictos. Un buen ejemplo, es el que fué uno de los hombres más arriesgados, Dan Osman, en lo que se refiere a deportes extremos, la escalada sin cuerda por ejemplo, podeis ver un vÃdeo de escalada y caÃda libre sobre él.
Según un estudio realizado por los investigadores de la Universidad de Vanderbilt en Nashville y la Facultad de Medicina Albert Einstein en Nueva York, sugieren una explicación biológica de por qué algunas personas tienden a vivir al lÃmite, y que implica al neurotransmisor de dopamina, hacer sentir bien al cerebro cuando se realizan deportes de riesgo.
La dopamina es la responsable de hacer que nos sintamos satisfechos cuando hemos comido abundantemente, o cuando nuestro equipo de fútbol gana, o incluso cuando la persona toma drogas estimulantes,… También, es la responsable de la sensación que tenemos cuando hacemos algo atrevido, ya sea practicando el esquà al lÃmite, realizar actividades como el paracaidismo, etc.
Según este estudio, parece ser que las personas que poseen una menor regulación de los receptores de dopamina, son aquellas personas que son más espontáneas y toman más riesgos, creándoles una sensación explosiva de bienestar. En comparación, las personas del estudio que dieron unos resultados en los que dichos receptores eran inhibidos de manera adecuada, coinciden con personas más cautelosas y no tan arriesgadas.
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ArtÃculo Original (inglés) en www.time.com
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